«Algo que se rompe puede ser un nuevo comienzo»
Hay recuerdos que merecen una segunda vida.
Este delicado anillo nace de un fragmento de un antiguo joyero de porcelana de Limoges, reconocida por su delicadeza y su tradición artesanal francesa.
Una pequeña flor amarilla con matices rosados, rescatada de una pieza que un día guardó pequeños tesoros, encuentra ahora una nueva forma de brillar.
Su delicado dibujo floral y la montura plateada de inspiración vintage convierten este fragmento en una joya romántica, llena de encanto e historia.
Porque hay historias que dejan de guardarse en un joyero para convertirse en la propia joya.
Porcelana recuperada · Acero inoxidable · Pieza única.
Cada fragmento ha sido seleccionado, cortado, limado y trabajado cuidadosamente a mano para darle una nueva vida.
«El material más sostenible es el que ya existe» , por eso, cada joya nace de una pieza rescatada, elegida con mimo y trabajada para que vuelva a acompañar de otra forma.
Pieza única.


