La belleza también está en aquello que nos hace diferentes.
Estos pendientes nacen de fragmentos de antigua cerámica japonesa Satsuma, caracterizada por sus delicadas decoraciones y su riqueza de detalles.
Una pequeña flor en tonos rosados y un fragmento de intensos azules se encuentran para formar una pareja asimétrica llena de carácter.
Cada pieza conserva parte de su decoración original y ha sido transformada artesanalmente, respetando la singularidad de sus formas y dibujos.
Dos fragmentos diferentes, una misma historia. Porque lo imperfecto también puede crear algo extraordinariamente bello.
Porcelana recuperada · Acero inoxidable · Pieza única.
Cada fragmento ha sido seleccionado, cortado, limado y trabajado cuidadosamente a mano para darle una nueva vida.
«El material más sostenible es el que ya existe» , por eso, cada joya nace de una pieza rescatada, elegida con mimo y trabajada para que vuelva a acompañar de otra forma.
Pieza única.

